
Reino: animalia.
Filo: chordata.
Subfilo: vertebrata.
Clase: sauropsida.
Orden: squamata.
Suborden: lecertilia.
Familia: taiidae.
Genero: tupinambis.
Especie: tupinambis marianae.
Nombre binominal: tupinambis marianae.
Duméril y Bibrón, 1839.
El lagarto blanco, teyú argentino o teyú blanquinegro, (Tupinambis Marianae), es una especie de lagarto de la familia Taiidae.
Su distribución geográfica es de Colombia tropical y subtropical a través de Venezuela y la Guayana por la cuenca del Amazonas venezolano y colombiano hasta el Paraguay y el norte de la Argentina.
Esta especie tiene un largo de hasta 140 centímetros y muestra 17 a 29 poros preanales y femorales.
El color base es el marrón negruzco con brillos azulados complementado con varias bandas transversales compuestas por varias manchas amarillas de diferente tamaño que llegan hasta la punta de la cola. Igualmente observamos una serie de manchas amarillas y blancas en la zona de la cabeza, cuello y extremidades.
El hábitat de ésta especie es variado, siendo su adaptabilidad grande, comprendiendo: selvas húmedas tropicales, espacios abiertos como sabanas con arbustos espinosos, riberas de los ríos en la estepa de altura herbácea así como zonas costeras arenosas.
Habitan la tierra abierta, generalmente cubierta de largos pastizales.
El Lagarto Overo es terrestre, se refugian en cuevas excavadas por ellos mismos y son excelentes nadadores y muy buenos trepadores.
Poseen lengua bífida. Soportan muy bien el clima y sus variaciones. Son lagartos muy inteligentes y soportan los cambios. Utilizan termiteros para poner sus huevos en virtud de la temperatura y humedad ambiente se encarguen de la incubación. Los recién nacidos se encargarán de abrir paso para salir al exterior.
La alimentación es variada tratándose de un omnívoro, su dieta se compone de artrópodos, insectos, pequeños vertebrados, huevos de aves y tortugas, y de tanto en tanto materia vegetal como frutas, ciertas hierbas o flores.
La reproducción, (en cualquier época del año), en climas tropicales comprenden de 4 a 32 huevos. La incubación de 28 a 32 grados centígrados durará entre 150 a 170 días.
Llegada de nuestro Lagarto Overo.
Una vez adquirido el animal, resista la tentación de manipularlo, deje que se habitúe durante algunos días en su nuevo hogar antes de comenzar a relacionarse con él. Una vez que comience a comer y a asolearse empiece lenta y progresivamente a manipularlo durante algunos minutos diarios. Debemos tener en cuenta que son muy sensibles al stress y no les agradará dicho manipuleo al principio, incluso pueden tender a querer escaparse y hasta tratar de morder. Una muestra de disconformidad será elevarse en sus cuatro patas, serpenteando la cola lentamente y bufando mientras infla y desinfla los pulmones. A medida que pase el tiempo y el animal crezca el manipuleo debe incrementarse poco a poco, hasta que largos períodos fuera del terrario se conviertan en parte de su rutina diaria. Es importante comenzar con animales jóvenes, así las mordeduras o rasguños que puedan producirse no generarán más que un sobresalto. Con manejo paciente, prácticamente todos los Lagartos Overos se transforman en criaturas dóciles.
Terrario.
Estos animales crecen mucho y muy rápido, por lo que es conveniente, si se lo tiene de pequeño, ambientar un terrario lo más grande posible. Las medidas aproximadas para un ejemplar pequeño son de un mínimo de 60 x 40 x 40 centímetros y para uno adulto 120 x 50 x 80 centímetros. La tapa del terrario debe brindar una buena ventilación, para lo cual sugerimos que sea a base de alambre mosquitero. Son animales que pueden alojarse en un recinto en el exterior brindándoles algún tipo de protección en el invierno. El sustrato que elegimos para nuestros ejemplares es un sustrato especial combinado NO tóxico, (al cual lo comercializamos en nuestro local), ésta opción permite que el animal se sienta como en su propio hábitat natural y así pueda excavar y hasta enterrarse. Es importante colocar unos escondites oscuros para que el animal pueda sentirse resguardado, éstos escondites sirven además para que el sustrato mantenga la humedad algo más alta que en el resto del terrario, NUNCA DEBE ESTAR EMPAPADO, es sugerible mantener la humedad con un rociador y agua. Necesitan un recipiente con agua limpia y fresca pegado al piso o semienterrado en el sustrato para facilitar el acceso de nuestro animal a beber, y con el tamaño adecuado para que pueda tomar baños. El terrario se puede decorar con troncos, cuevas y rocas, (asegurarse de que contengan material NO TÓXICO.
Iluminación.
En la naturaleza el Lagarto Overo pasa varias horas tomando sol, lo cual es algo fundamental para la vida y la buena salud de los reptiles, ya que mediante los rayos solares pueden asimilar y fijar el calcio. En cautiverio los rayos solares son reemplazados por tubos y lámparas de espectro completo, (rayos UV), especiales para reptiles; si no se utiliza dicho tubo o no toma baños de sol el animal puede sufrir serias afecciones como el síndrome de deficiencia cálcica.
Un lagarto overo que esté en un ambiente luminoso mediante el día estará bien durante ocho horas con el tubo encendido, pero aquellos animales que permanezcan en habitaciones oscuras, deben tener al menos diez horas diarias de tubo UV.
En verano, con la temperatura ambiente exterior no inferior a 26º centígrados se puede sacar al lagarto a tomar sol al exterior dentro de una jaula, con una correa o dentro de su terrario, manteniendo la precaución de que cuente con lugares a la sombra para no sofocar al animalito. Tener en cuenta que si lo sacamos a tomar baños de sol en un terrario de vidrio en muy poco tiempo levantará temperatura por medio del “efecto lupa” que generan los vidrios y podemos llegar a insolarlo.
Temperatura.
Todos los reptiles son animales de “sangre fría”, lo que significa que regulan su temperatura corporal por medio de fuentes exteriores de calor. La temperatura adecuada es indispensable para su bienestar, salud y la correcta digestión de los alimentos. Un “lagarto frío” decae en actividad, tendrá problemas de digestión o simplemente no comerá, debilitándose y favoreciendo el ataque de enfermedades, tales como infecciones respiratorias.
Al ser animales autóctonos, (propios de nuestro país), el aspecto de la temperatura no es tan problemático como en otros reptiles de países tropicales, sin embargo proveer el gradiente termal adecuado es un factor clave para su mantenimiento en cautiverio.
La temperatura ideal durante el día es de entre 24º y 30º centígrados, con un área de reposo, (con una fuente de calor particular), entre 32º y 35º centígrados, durante la noche puede descender hasta los 15º centígrados.
El frío, además de ser nocivo, puede inducir al animal a hibernar, lo cual, para un reptil que no está en buenas condiciones físicas y bien alimentado puede significar una enfermedad y hasta la muerte.
Si se considera necesario se pueden utilizar piedras calefactoras, placas térmicas, lámparas, spots o bulbos cerámicos. Tanto las lámparas, los spots o los bulbos deben estar alejados o aislados del animal para evitar posibles quemaduras.
La humedad ambiente es suficiente, (aproximadamente 70 %). El escondite debe estar un poco más húmedo que el resto del terrario. Se puede rociar un par de veces por semana, especialmente durante el verano.
Alimentación.
Es un animal muy voráz, con apetito insaciable, come lo que se le ofrece en las cantidades que se le provee, son propensos a la obesidad, esta condición es muy nociva para su salud. Es preferible dejarlos con un poco de hambre que alimentarlos en exceso.
Son muy bruscos a la hora de comer. No es raro que dispersen la comida por el suelo y paredes del terrario, hay comederos especiales para evitarlo, una vez consumido su alimento, el plato debe retirarse y se extraen los restos desparramados para evitar la proliferación de bacterias en su medio ambiente.
Los animales menores a los seis meses deben ser alimentados día por medio, luego se los puede alimentar tres veces por semana y de adultos hay quienes sugieren que lo ideal es hacerlo cada tres o cuatro días. Esto es sólo una guía, pero cada animal puede tener sus costumbres por lo que esto puede variar.
No omitir jamás la incorporación de CALCIO y de VITAMINAS para reptiles. Los animales pequeños deben recibir complementos de calcio y vitaminas en todas sus comidas, en cambio los adultos una vez por semana.
Es beneficioso, cada tanto, ofrecerles frutas y verduras, especialmente aquellas ricas en vitamina C, (no cítricos), el kiwi y la manzana pueden ayudar a evitar problemas durante la muda de piel.
En el terrario debe haber agua fresca y limpia permanentemente.
Higiene.
Es importante mantener la higiene dentro del terrario ya que es otro punto clave para la tenencia de reptiles en cautiverio. Los tupis son animales “desprolijos” y defecan en cualquier sitio, por lo cual la higiene es fundamental para tener un terrario equilibrado.
Si el recinto del animal se encuentra en malas condiciones sanitarias se generará la proliferación de bacterias que no sólo enfermarán al animal sino puede ocasionar su muerte.
Dimorfismo sexual.
El macho se diferencia de la hembra por poseer un cuello más robusto, en forma de papada, con su cola mucho más ancha en su base y porque generalmente alcanzan mayor tamaño y corpulencia.
Reproducción.
Alrededor de Octubre, y dependiendo de las condiciones del clima, comienza la época de celo. Al ver la hembra, el macho agita su voluptuoso cuello y emite un leve sonido, como un ronquido, así comienza a seguirla.
Al alcanzarla la toma del cuello, valiéndose de su poderosa fuerza mandibular, mientras la sujeta con las patas posteriores, luego gira su cuerpo y con la cola levanta la de la hembra, logrando la posterior copulación. La copula dura unos instantes, luego se separan y cada uno se dirige hacia lugares distintos. Ya fecundada la hembra se dedica a la construcción de la cueva en la que habrá de depositar los huevos. Posee una gran habilidad para excavar con sus patas posteriores, las usa en forma de rastrillo, alejando la tierra con los dedos separados, de uñas fuertes y gruesas.
La cueva tiene la forma de un túnel de un metro de longitud, cavado a 50 centímetros de profundidad. Una vez terminada, la hembra rastrilla pastos, hojas y ramas que deposita en el fondo. En este lecho pondrá los huevos, (entre 20 y 50).
Los huevos son blanquecinos, ovalados, con ambos polos iguales; la cáscara es blanda y porosa y su longitud máxima no excede los 48 milímetros. Se supone que la hembra los incuba hasta que eclosionan, entre fines de diciembre y comienzos de enero.
Al nacer las crías miden entre 18 y 20 centímetros y a partir de los veinte días, su piel recubierta de escamas, es de un verde metálico muy vivo y brillante.
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