RoedoresNombre vulgar: Jerbo. Ardilla del desierto. Ardilla de pelo corto. Canguro enano.
Nombre científico: Meriones Unguiculatus.
Órden: Rodentia (roedores).
Suborden: Miomorpha.
Superfamilia: Muroidea.
Familia: Cricetidae.
Subfamilia: Gerbíllinae.
Grupo:
Género: Merioes.
Especie: Unguiculatus.
Orígen: Noreste de china y este de Mongolia.
Introducción: el jerbo de Mongolia ha sido uno de los ùltimos roedores en entrar con fuerzas en la categoría de las mascotas. Si hasta hace pocos años era un perfecto desconocido, en la actualidad se lo puede encontrar en muchos hogares, es uno de las mascotas que te ofrecemos permanentemente en Animalandia Santa Fe. Al principio fué utilizado como animal de laboratorio, pero por sus cualidades pasó muy pronto a los hogares donde se ha creado su propio lugar. Las razones: su extrema docilidad y curiosidad, la facilidad de mantenimiento y cría, y para muchos cuidadores, la ausencia casi total de olor a orina, característica de otros roedores.
Para comprender mejor los cuidados y la alimentación a ofreceles, debemos conocer a fondo su hábitat y costumbres en libertad.
Los jerbos de Mongolia proceden del desierto frío que cubre la mayor parte de aquel país asiático, éste desierto se trata de una extensísima zona árida de rocas y arena gruesa, con una variaciones de temperatura extremas: de 40º bajo cero en invierno a 45º sobre cero en verano, y unas lluvias escasas en la primavera.
Aprovechando las escasas precipitaciones crece una rala vegetación de la que viven los animales que han debido adaptarse perfectamente a éstas durísimas condiciones.
Así el jerbo para sobrevivir ha de tener una actividad nocturna y pasar el caluroso día oculto en profundas madrigueras, donde no sólo descansa sino que mantiene abrigadas a sus crías, guarda el alimento, hiberna y estía.
La escasez de agua y alimentos le hace ser un administrador muy prudente de estos dos recursos y no desperdiciarlos en absoluto. Dos detalles caracterizan a éstos roedores, y son sus fuertes patas traseras y la longitud de la cola. Ambos son adaptaciones a su vida en el desierto y les permiten avanzar rápidamente a grandes saltos en busca del escaso alimento y poder erguirse para comunicarse entre sí o avistar a posibles depredadores.
Su alimentación: natural está basada en semillas y granos. Podremos encontrar comida preparada especialmente para jerbos, muy similar a la mezcla para hamsters que incluye una gran variedad de semillas de cereales, frutos secos trozados y verduras deshidratadas. Todo tipo de frutas y verduras variadas son aptas para su consumo, aunque no debemos olvidar ofrecerles un suministro de agua limpia y fresca en su bebedero. Para que desgasten sus incisivos de crecimiento continuo podemos colocar un bloque mineral, (del que también obtendrán minerales como el calcio), o raíces y ramas secas.
El jerbo como animal de compañía: después de ganarse el nombre de “gentiles jerbos”, en el laboratorio, fue casi inevitable que entraran en el mundo de los animales de compañía. Hacia 1965, gracias a apariciones de TV, artículos de prensa, interés en las escuelas y simples comunicaciones personales, los jerbos pasaron a ser animales de compañía bien establecidos y muy populares.
Éstos no son animales regalones, pero parece que disfrutan de ser manipulados y no muerden a menos que se les maltrate. Su amistosidad, curiosidad, expresiones inteligentes y movimientos rápidos, como de ardilla, resultan fascinantes para los adultos como para los niños.
Los jerbos tienen necesidades de alojamiento, comida y agua que son fáciles de satisfacer. Son limpios, inodoros y fáciles de mantener. Son sanos y resistentes.
El clima no es un problema si se puede mantener la temperatura dentro de los límites razonables. No hay hibernación en invierno ni se adormecen en verano, y los jerbos están activos durante el día.
La preñez: dura alrededor de un mes, al cabo del cual nacen un promedio de seis crías, sin pelo, ciegas y poco desarrolladas, pero que gracias a los cuidados de su madre crecen rápidamente y que a las dos semanas son capaces de corretear lejos del nido. Al mes de vida ya se alimentan por sí mismos y dejan la lactancia materna, adquiriendo la madurez sexual hacia los dos meses. Este ritmo vital tan acelerado es debido a la dureza de su existencia en libertad.
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